MIÉRCOLES DE RALLY

MIÉRCOLES DE RALLY

Ayer fue martes y mañana es jueves, hoy toca Rally

Debo decir primero que me siento profundamente agradecido con Manuel Iguiniz por haber tenido la confianza y luego haber colaborado en hacer de este rally una fiesta de esas que te dura la cruda varios días, Gracias Manolo, te quiero Gordo.

Para ser franco tenía mi dudas de cómo sería hacerlo sin el Almirante, no que me sintiera desconfiado porque Manolo es un navegante excepcional sino por la expectativa de cómo sería ir de la mano de alguien diferente a Andrés. Además subirme con Manuel representaba un reto, es un muy buen piloto y además ha navegado a muchos pilotos buenísimos como Benito Guerra y Doug Mockett y de alguna manera era la oportunidad para recibir una muy buena retroalimentación y mejorar el manejo.

Hicimos el primer tramo, Mesa Cuata, con las presiones unas cuatro libras por arriba para probar y ajustar en el siguiente, un tramo muy complicado con mucha bajada y muchas subidas en donde ya sabemos que el Lancer sufre, además, muy angosto con muchos giros en tres y dos cerrados por muretes adelante y atrás, ese sentimiento de que vas pegando en todos lados es divertido mientras no pegues, es un tramo muy técnico, el coche fue de lado todo el tiempo, un tramo que disfruté como niño, de verdad no podía dejar de sonreír por dentro, Manolo me llevó calmado, con ritmo y metió dos o tres chistes que todavía hicieron más divertido el tramo.

 

Para el segundo tramo Derramadero, bajamos un poco las presiones y lo sentí igual de divertido pero fue un tramo mucho más rápido mucho en bajada, el coche todavía se sentía muy suelto atrás así que la pasamos igual de divertidos.

El tramo del Brinco, con el nuevo brinco, es simplemente espectacular y el viernes para el reconocimiento, Benito me manejó una pasada para entender el ritmo, entendí que podía ir muy rápido y lo que hice fue disfrutarlo.

En la segunda pasada hice cambios que no funcionaron mucho, el coche se puso más difícil de predecir y mucho menos divertido, a favor, Segura arrancó tarde después del servicio y Ledesma pegó en un tramo, tuvo que esperar a que lo sacaran, así que después del servicio ya íbamos segundos, no quisimos arriesgar nada y nos divertimos como locos.

De este rally me llevo muchas cosas buenas, la primera es que pierdo mucho tiempo dando show, pero que le hacemos, me gusta ir de lado, me gusta mucho, la segunda es que debo confiar más en la nota, puedo ir mucho más rápido si confío en la nota siempre, puedo frenar más tarde, puedo acelerar antes y en eso estoy trabajando, la tercera es que Manolo es un gran tipo que canta tranquilo, que espera, que te acomoda y que te exige, gracias Manolo.

Nos leemos la siguiente,

 

 

Amor por la Gasolina

Amor por la Gasolina

Una de las primeras memorias que tengo, es la de mi padre, 8 de la mañana en la tarja de la cocina, lavando una herida que se hizo en la mano, herida producida por un tornillo atrapando una cadena amarrada a la trabe del portón de mi casa por arriba y por abajo al motor de una Renault 18 guayín color negro automática, la caja estaba fallando y según recuerdo, decidieron cambiarla por una caja manual.

Junto con él mis dos tíos ayudando y mi madre sirviendo “cocas” con hielo en vasos grandes y tacos de huevo en platos desechables. Ahí estaba yo, un espectador tratando de ser parte de ese movimiento sincronizado de manos, pies, brazos, órdenes: sube, baja, atrás, un poco más, quítalo, ¡Espera, mi dedo!. Era la camioneta del abuelo, y sus hijos la arreglaban en un fin de semana de manera exprés para que el abuelo pudiera salir a vender el lunes temprano.

No era raro ver las manos de mi padre cortadas, de hecho, en algún momento me pareció que era importante tener las manos cortadas, vamos, era un trabajo importante, algo de ciencia, de mucho detalle, como poner una cadena de distribución, o meter un distribuidor, o bien apretar un cigüeñal o una cabeza, como afinar un carburador, todas estas tareas eran las que yo aspiraba a dominar con los años.

Después de algún tiempo entendí que muchas veces las cosas que hacía mi padre, no las hacía por gusto, si no por necesidad y que no forzosamente le gustaba arreglar motores y pintar coches, si no que siempre buscaba la economía familiar y tener sus cosas como nuevas.

Dicen que “la educación se mama”, yo en casa aprendí el amor por el olor a gasolina.

 

Por Humberto Calvillo

Monkey Racing Mexico