La semana pasada en Tulancingo tuve el entrenamiento de asfalto para los siguientes rallies del campeonato, es la manera de hacer un switch o cambio en la programación mental para pasar de tierra a asfalto en donde el agarre es mucho mayor, las condiciones son totalmente diferentes y se va más rápido.

La cita era a las 9 de la mañana en el Autódromo de Tulancingo, para comenzar el día salimos con llantas de calle adelante y atrás para hacer que el coche fuera con poco agarre, de maneras más complicadas. En la recta un slalom para practicar virajes y entender la suspensión.

 

Como segundo ejercicio, montaron llantas de competencia adelante para que el coche tuviera mucho mejor agarre con las que giran y perdiera la parte trasera, este ejercicio ayuda mucho en las reacciones y por ende en las recuperaciones.

 

Tulancingo desde mi poquísima experiencia tiene dos cocos, la curva cinco y la uno, en ese orden, la cinco es una horquilla muy abierta en donde se puede perder mucho tiempo y la uno es una izquierda tarde que sube para una derecha y en esas dos me concentré para entender el coche.

 

Después de varias vueltas con las traseras de calle, me subí de navegante con Enrique Meza para entender mejor el ritmo y el trazado, debo decir que es una persona a la que admiro y respeto porque a su corta edad es un tipo maduro, seguro y con muchas manos. Me llevó dos o tres vueltas y me volví a subir a mi auto.

 

Tratando de acercarme al trazado de Meza sobre todo en la uno y la cinco, di un par de vueltas y me sentí mejor con el trazado y las reacciones del coche, también más seguro, en la tercera vuelta ya confiado, tomé la cinco dejando que se fuera más al borde, cuando lo metí de vuelta, perdí la trasera y aunque miré y puse el volante en la salida, ya no tenía donde hiciera tracción, tal vez me falto acelerador y me sobró volante, intento reproducirlo pero no lo tengo aún muy claro.

Terminé arriba de un metro de llantas sin consecuencias para mí y sin graves para el auto, defensa, vinil, hojalatería, pintura, las de rigor en una salida.

 

Lo que aprendí es que puedo ir mucho más rápido que hace unos meses, tengo ya mejores manos y pies, el volante va más fino, las reacciones son más rápidas y los inputs de freno y acelerador son ya más rápidos y constantes, sigo aprendiendo, pero aún me falta mucho camino por recorrer.

 

Ayer y antier di un curso de manejo, no que sea profesional pero me sé un par de trucos, tuve una veintena de alumnos e hice que el 80-90 por ciento de ellos mejorara considerablemente su manejo, me hizo feliz y cansado.

 

Las fotos son de BGR MEDIA.

 

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