El 1952

 

Hace un año, empezamos la carrera por terminar en tiempo esta camioneta, la realidad de las cosas es que para mí, por muchos sentidos es un proyecto muy especial, con él aprendimos mucho, mucho de la marca, mucho del negocio y mucho de la manera de hacer negocios.

 

Es un proyecto que de inicio se acordó con el cliente que sería una restauración parcial, al menos, en teoría, se trataría de un baño de pintura y una remozada a todos los sistemas, en la práctica nos topamos con un proyecto que requeriría de muchas más horas de trabajo, de mucha más atención en el detalle

 

Haber tomado la decisión de hacerlo a profundidad y con todo el detalle, a pesar de las complicaciones en el presupuesto, fue la mejor decisión, porque ahora, ese camión está en las calles rodando y lleva nuestro nombre, lo cual me llena de orgullo especialmente por mi equipo, quienes pusieron mucho tiempo, esfuerzo y pasión en entregar una restauración con un excelente nivel a pesar de las complicaciones, como ya dije de presupuesto.

 

Es un F3 de 1952, con el flathead v8 de 100 CV’s que para su época era demasiado, soportaba 750 kilogramos de carga y se lo podía encontrar en versión pick up, como la que hemos hecho, en versión panel y en versión correos, otras muchas versiones hubo de modelos más potentes como el F4, F5 al F8 con hasta 145 CV.

 

Una de las primeras complicaciones a las que nos topamos era ponernos de acuerdo con su propietario sobre el objetivo del proyecto, él, interesado en un manejo más amigable, pretendía hacer una restauración restomod, conservando las líneas de la carrocería pero modificando el tren motriz y la suspensión.

 

Al inspeccionar a fondo el camión, nos dimos cuenta que en términos generales, el tren motriz estaba en muy buenas condiciones, no así la carrocería, por lo que valía la pena, hacer un esfuerzo por mantener la originalidad del proyecto, esto es, mantener tren motriz y suspensiones originales de manera que lográramos un aspecto de camión más que de camioneta.

 

El cliente compró nuestra idea de mantenerlo original y es aquí en donde empezaron los aprendizajes, ya que fue un proceso de hojalatería bastante laborioso, complejo y complicado. Para empezar debíamos asegurarnos de que las piezas dañadas por el óxido fueran reemplazadas, fabricamos y cambiamos un 50% de la lámina del camión, sobre todo en la caja, la parte trasera de la cabina y las salpicaderas.

 

Este proyecto de un poco más de un año de operación nos llena de mucho orgullo y aprendizajes, estamos muy agradecidos por haber tenido la oportunidad de entregar un proyecto que superó por mucho las expectativas de nuestro cliente y nuestro equipo.

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